Tokyo Mochilero

La ciudad de doce millones de habitantes que aún
conserva su identidad, con un Tokyo Mochilero la saboreamos mucho más

Tokyo Mochilero

Comienzo del Viaje por Japón:

Entramos a Japón por el aeropuerto de Narita en las cercanías de Tokyo; para llegar hasta la ciudad nos desplazamos en Tren de cercanías.

Alojamiento:

Para nuestro tiempo en la capital japonesa elegimos un hostel llamado «New Koyo» próximo a la estación de Minamisenju, lo cual nos facilitaba el desplazamiento desde el aeropuerto. Dormimos en una habitación semidoble estilo japonés, es decir, sin apenas muebles muy pequeñita y el suelo de tatami sobre el cual se desplega un futón. Austero, pero cómodo y barato, 4.800 yen/2 personas/noche. (www.newkoyo.com).

Lugares:

Tokyo es una ciudad de contrastes. Tan pronto estás en la ciudad de los rascacielos con luminosos y pantallas de plasma enormes en la fachada de los edificios comerciales, como en los mayores templos sintoístas del país o en las factorías de manga más importantes del mundo.

Rascacielos Tokio
Rascacielos de Tokio

El Tokyo moderno:

Tengo que decir que para nada era nuestro objetivo en este viaje, pero no se puede dejar atrás algo tan espectacular.

Los distritos de Shinjuku o Shibuya, así como el parque Yoyogi, dan la visión más moderna de este país. Una locura constante de luminosos, grandes edificios y gente vestida de la forma más variopinta que uno pueda imaginar, dan la imagen más atractiva para los que buscan los avances tecnológicos de esta sociedad. Pasear por las principales avenidas de estos distritos y perderse por las mareas humanas que aquí se concentran es toda una experiencia.

Una buena forma de ver la ciudad la ofrece el edificio de «The Tokyo Metropolitan Government» el cual en la planta 40 de las dos torres que lo componen tiene sendos miradores abiertos al público, con tiendas de recuerdos y cafetería.

Parque Ueno
Parque Ueno

Parque Ueno:

Una zona ya más tranquila es el entorno del Parque Ueno; para llegar hasta aquí hay tanto tren como metro.

Dentro del mismo parque encontramos el templo Kameiji del periodo Edo con el santuario Tosho-gu, y una Pagoda enorme a la que si queremos acceder habremos de entrar en el zoo de la ciudad. En otro rincón del parque encontramos la cabeza del que un día fue un enorme Buda; situada en una elevación del terreno, es un sitio de culto que nos sorprendió.

Muy cerca de este parque está el Museo Nacional del Japón, visita obligada si no vas un lunes que es el día que cierran.

Templo senso ji
Templo Senso Ji

Templo Senso-ji:

Ningún turista se libra de esta visita y si no la hace se arrepentirá.
Este templo es uno de los más activos de Japón y desde primera hora hay fieles que lo visitan. Gran conjunto de edificios con pinturas murales, un tori que da acceso al templo con sus enormes dioses apostados entre las columnas, y la calle de Nakamesi-dori dan como resultado un lugar emblemático de esta ciudad.

Ademas en la calle Nakamesi podremos hacer todas las compras que queramos, en lo que recuerda el Rastro madrileño o las Ramblas barcelonesas.

Shinjuku
Shinjuku Tokio Moderno

Shinjuku:

Este distrito del que hablamos antes en la zona del Tokyo moderno esconde entre el estrés de sus calles, la cuales ofrecen todas las modernidades así como los vicios más habituales como el Pachinko, un templo que da sosiego y calma al alma. Se trata del Santuario Hanazono, el cual no se puede dejar de visitar para sentir el contraste entre las calles y el santuario.

templo de los 47 samurais
Templo de los 47 Ronin

Sengaku-ji:

El templo de los 47 Ronin. Dado el encanto que sobre mí tiene la historia y cultura japonesas no podía faltar a la visita-tributo a los 47 Samurais que yacen en este templo. Personajes emblemáticos, el Señor Asano y sus guerreros yacen en este santuario que a diario visitan gran número de japoneses. Tanto es así que en las tumbas nunca falta incienso.
Para llegar hasta este santuario tan sólo hay que ir a la estación de tren que lleva su nombre, algo retirada del centro, pero aquellos amantes de la historia japonesa no pueden faltar a esta visita.

Palacio imperial Tokyo
Palacio Imperial

Palacio Imperial:

El Palacio Imperial se encuentra en el distrito de Ginza.
Si bien no hay acceso al interior del propio palacio, ya que está habitado por la familia real, los jardines aledaños sí pueden ser visitados, así como las murallas y los fosos.

Mercado de Tokyo
Mercado central de Tokyo

El mercado de pescado:

Llegar a las subasta supone levantarse a las tres de la mañana y tomar un taxi, si estás lejos del mercado, ya que no hay otro medio de transporte a esas horas; esto es enormemente caro. Nosotros llegamos más tarde pero quisimos vivir el entorno con su frénetico ritmo. Una vez que sobrevivimos a la experiencia de entrar en el mercado, los aledaños están surtidos de locales de sushi y de otros tipos de comida rápida autóctona donde se puede disfrutar de comer algo extraño pero muy rico.

Santuario Meiji
Templo Meiji

Santuario Meiji

Un secreto que no puede faltar en nuestra visita a Tokyo: el templo Meiji. Este es el mayor templo sintoísta de esta ciudad. Se encuentra junto al Parque Yoyogi, y la proximidad entre estos dos centros tan distintos nos hace ver el enorme contraste entre las gentes extrañamente modernas del parque y la profunda espiritualidad del templo.
Dentro del recinto del templo, ademas del templo propiamente dicho, encontramos otra serie de construcciones como varios Tori, un museo, un jardín, una cafetería y un gran Dojo de artes marciales dedicado a las tradicionales artes marciales japonesas.
Sin dudar ni un momento la visita a este templo fue la más mágica de las que hicimos por Tokyo.

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