Perú montañero

         Aquí tenemos la gran suerte  de contar con la información derivada del viaje que hicieron tres amigos a Perú. A modo de entrevista narramos esta gran aventura montañera vivida por Mario, Pepe y Salva en el verano del 96.

Cuáles eran los objetivos de este viaje?

                Salva: Cómo no iba a ser: la montaña. La pasión que nos mueve desde la juventud. El mayor objetivo era el Huascarán de 6768 metros, monte mítico que en aquel momento nos llamaba a voces desde dentro de nosotros mismos. De paso el viaje en sí mismo ya era una aventura, lo que lo hacía aún más atractivo y emocionante

¿Utilizasteis alguna agencia u organización?

                Mario: No claro que no. El presupuesto tenía que ser lo más bajo posible y las agencias encarecían el viaje, además siempre preferimos viajar de forma libre y aventurera, eso es lo que nos motiva. El contacto directo con lugareños y otros viajeros fue una de las mejores recompensas

Entonces, ¿cómo organizasteis el viaje?

                Pepe: Durante los meses anteriores reunimos la mayor información posible sobre el país y los recorridos de montaña que queríamos realizar. Fue una labor personal, cuando algo te apetece nada te hace retroceder.
Mario: Para financiar el viaje hicimos camisetas y una fiesta, de la fiesta no sacamos un duro, pero lo pasamos en grande. Con las camisetas sí logramos algo, toda la familia estaba vestida con ellas y los amigos y los amigos de los amigos y los amigos de los hermanos… Gracias a eso yo compré una cocina de gasolina y una tienda y me quedó dinero para el avión.
Salva: Yo con las camisetas pagué el billete entero del avión.

Bien, fuisteis en avión, pero ¿cómo os movisteis por el país?

                Pepe: El transporte público era nuestra solución, barato y auténtico. Aún recuerdo los autobuses, algo así como una furgonetilla repleta de personajes con sus gallinas y enseres, sin sitio ni para estornudar, algunos agarrados al exterior del coche y a una velocidad de aburrimiento por unas carreteras que aquí no se considerarían ni en construcción.
Salva: Recuerdo una estación de tren que nos conducía de Machupichu a Lima, de pronto toda la gente corría hacia el comienzo del andén antes de que el tren entrara en la estación y cuando paró ya estaba lleno. Nos perdimos de vista unos a otros, cada uno logró entrar en un vagón con el mochilón que transportábamos y durante el camino veíamos como algunos lugareños se caían del tren, ya que iban agarrados al exterior… fue auténtico.

Y la alimentación, ¿qué comíais?

                Pepe: Eso no era un problema, el país era muy barato y con el dinero que llevamos tuvimos para comer bien, hay una cantidad enorme de variedades de patatas y la gente era súper amable. Siempre encontramos solución a cualquier problema y la comida no fue uno de ellos.

¿Cómo estaba el país en ese momento?

Salva: En eso tan bien fuimos afortunados, la guerrilla Sendero Luminoso, acababa de entregar las armas y el país se estaba abriendo al extranjero. Casi éramos pioneros. El turismo no estaba aún explotado al cien por cien y a pesar de dar la sensación de una gran militarización, no nos sentimos incómodos. Es más fue un acicate para todos ver como las zonas que queríamos visitar eran casi exclusivas para viajeros del mismo corte que nosotros.

En montaña, ¿cuáles eran los objetivos?

                 Mario: Bueno este era el objetivo principal del viaje, conseguir ascender montes de más de 5500 metros en especial el Huascarán de 6768 metros y en aclimatación hacer al menos otros dos, elegimos el Orus y el Ishinca de 5497 y 5534. Después hacer un recorrido tipo trekking, por el Camino del Inca.
Pepe: La parte de la aclimatación fue un éxito, conseguimos cumbre en los dos montes y disfrutamos cantidad de ellos, pero el Huascarán no pudo ser, está pendiente aún. El tiempo no nos dio tregua y perdimos la oportunidad.
Salva: No conseguimos el principal objetivo, pero fue una experiencia inmejorable ya que ganamos muchos conocimientos y lo pasamos en grande.

¿Cómo acometisteis la escalada?

                 Pepe: Instalamos varios campos (base, campo avanzado 1, campo base 2), en las zonas más interesantes para ello y sólo con el material que pudimos aportar entre todos.
Salva: Para llegar a los campos base, contratamos muleros, con los que había que luchar para que cargasen bien a sus animales, ya que siempre querían incluir más y más mulas y borricos para ganar más dinero, pero fue divertido.

De los paisajes ¿con qué os quedáis?

                 Mario: Estábamos en la zona de la Cordillera Blanca y teníamos a un paso la Cordillera Negra, y era sorprendente ver como los montes de la cordillera negra que muchos superaban los 4500, no tienen nada de nieve. Acostumbrados a las montañas europeas en las que a partir de los 3000 es habitual ver nieve, aquí no había nada. Para mi eso fue un contraste a recordar.
Salva: Como paisaje me quedo para el recuerdo las zonas de Selva Alta que atravesamos para llegar a la base de las montañas. Ver su frondosidad y sentir la intensa humedad que había en ellas era apasionante.

¿Qué otras zonas visitasteis?

                 Pepe: Cuando nos agotamos de la montaña, empezamos el turismo, y recorrimos algunos parques naturales. Tengo un recuerdo maravilloso del lago Titicaca, con sus islas de paja, en las que hacían su vida las gentes locales y en las que nos recibían con gran cariño, bueno al menos a nuestro dinero. Y nos trataron genial.
Mario: Para mí fue muy especial la zona de Paracas, ver su naturaleza y en especial su fauna, con la cantidad de leones marinos que viven allí, era una maravilla y estaban a un paso de nosotros.
Otro sitio que recuerdo con especial cariño fue Nazca, con sus líneas sobre el desierto, allí contraté una avioneta para sobrevolar la zona y ver esto mejor. Pero la mayor aventura fue la sensación de montar en aquella avioneta, destartalada, a la que le tenía que sujetar la puerta para que se mantuviese cerrada ¡Uf… Qué miedo!
Salva: Creo que os olvidáis de algo increíble, el trekking por La Ruta del Inca. Recorrimos esta senda atravesando paisajes gloriosos y tuvimos muchas aventuras en ella. Para llegar a Machupichu, cuando aún ni habían techado las principales construcciones descubiertas. Yo tengo un recuerdo muy especial al recorrer la zona durante el amanecer… yo solo, ya que los turistas estaban esperando la salida del sol en una de las plazas.

Bueno: ¿Recomendáis Perú para viajar y hacer montaña?

                 Todos: Por supuesto que sí.
Salva: Hay que decir que Perú en pocos años ha cambiado mucho y nuestra experiencia ahora es sólo orientativa. Casi todas las zonas de montaña que visitamos, hoy en día requieren el pago de un permiso para hacer lo que nosotros hicimos entonces. Aun así los amantes de la montaña tienen en ellas una cita que no pueden dejar pasar.

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