De Sotres a Bulnes

FICHA TÉCNICA
Dificultad:Nivel I / Baja
Distancia:2´5 Km aprox.
Duración:2´45 h Ida y 2´30 Vuelta + –
Cartografía:Macizo Central y Oriental (ADRADOS EDICIONES)
Fecha Realización :Verano 2008
Más Informaciónes:Pdf Para descargar

Descripción:

Esta Ruta une dos localidades asturianas por los antiguos pasos de montaña, pasos que disfrutamos más aún con las vistas del mítico Naranjo de Bulnes, o Pico Urriellu.
La ruta en sí es sencilla, quizás más incómoda en la bajada por las piedras del camino, pero realmente bonita y tranquila en cuanto al número de gente que transita por ella aun en verano.
Esta ruta podemos realizarla sólo de ida si conseguimos que algún amigo nos vaya a recoger a la estación del Funicular en Poncebos, único medio de transporte que une Bulnes con el resto del país, ya que no hay carretera.

 La Ruta:

       *Sotres a los primeros Invernales:
 Bien en coche o ya andando, salimos del pueblo de Sotres por la carretera que lo une con Poncebos en dirección a Tielve. A tan sólo unos 200 metros el camino hace una cerrada curva a izquierdas según bajamos, en la que encontramos una pista forestal que parte en dirección contraria a la de la carretera al hacer la curva. Es por esta pista por la que nos adentramos en un entorno sin asfalto. Al poco de caminar vemos como la pista se bifurca y habremos de tomar el ramal que desciende hacia las pequeñas casitas que conforman los invernales de Texu.
(Es entre estas casitas donde proponemos dejar el coche, de haberlo traído hasta aquí, a pesar de poder proseguir hasta Pandebano).

      *De los Invernales de Texu  Pandebano:
Rodeados por estas bonitas y pequeñas construcciones llamadas invernales, partimos hacia nuestro siguiente objetivo, el collado de Pandebano.
Para continuar sólo tendremos que caminar por la pista cementada que comienza a ascender, al principio algo más acusadamente y haciendo unas cuantas curvas pronunciadas. A cambio del esfuerzo el paisaje parece volverse mas agreste y bello si cabe.
Las montañas crecen sobre todo a nuestra derecha según caminamos (Norte), y con algún que otro invernal más salpicando los prados aquí y allá vamos paseando más o menos a nivel, pero siempre en ascenso sin dejar en ningún momento la pista principal por la que transitamos. Los verdes pastos nos conducen hasta el collado en no más de una hora.

    *De Pandebano a Bulnes:
Pandebano es un amplio collado que sirve de comienzo a muchas rutas y en especial a la que más rápidamente conduce al mítico Naranjo de Bulnes. Es por esto que siempre en sus inmediaciones encontramos un gran número de montañeros y de coches aparcados, si bien es cierto que hasta aquí no habrían de pasar los vehículos a motor. Gracias a todo esto no nos será difícil identificar el lugar.
Una vez aquí es necesario realizar una buena gestión de la orientación. Según entramos en el collado la pista por la que veníamos comienza a hacer una amplia curva, y antes de terminar esta curva tendremos que salirnos de la pista para continuar, como si dijésemos, en línea recta por las campas del collado, para en unos metros, y antes de llegar a las casetas que vemos frente a nosotros, vislumbrar un cartel que indica el camino que desciende a Bulnes. El sendero poco marcado nos lleva junto a unos invernales que dejamos a nuestra derecha y desciende tomando pendiente adentrándose en una zona algo más arbolada.
Al entrar en la zona arbolada pasamos una cancela y el camino comienza a estar algo más dibujado en el terreno, pero dada la humedad del terreno lo más fácil es que comencemos a pisar barro. Tras unas pocas curvas llegamos a una casa escondida junto a la cual hay una fuente donde reponer el ánimo.
El camino continua serpenteante y a nuestra izquierda aparece majestuoso el Urriellu, (Naranjo de Bulnes) que nos anima con su mítica presencia. Según nos acercamos a Bulnes, se comienza a ver el pueblo a lo lejos entre los árboles y las rocas de las paredes que lo flanquean, y de igual forma se comienza a ver a los miles de turistas que visitan este pueblo gracias al funicular.
Al llegar a Bulnes habremos gastado alrededor de 1´45 minutos de intenso descenso, que bien marcan la resistencia de las rodillas. Para regresar el camino es menos exigente, a pesar de lo inverosímil de este pensamiento, pero uno queda sorprendido al ver que en esta ruta esta tan marcada la diferencia entre «el difícil bajar y el más fácil subir».
La recompensa la tendremos por la belleza del paisaje, así como por la cervecita que podremos degustar en cualquier bar de los que Bulnes hace gala para los turistas.

 Regreso:

        Para regresar o bien deshacemos el camino o tomamos el funicular, teniendo en cuenta que tendrá que haber alguien que nos recoja al final del trayecto de este curioso medio de trasporte

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