
Cuando la montaña te pone a prueba… y las rodillas pasan factura
En Atrochando hablamos mucho de desniveles, de rutas largas y de días en los que uno vuelve al coche con la sensación de haber exprimido bien la jornada. Pero hay algo que todos los que practicamos deporte de montaña acabamos conociendo antes o después: las lesiones articulares.
Rodillas, tobillos o caderas son las grandes olvidadas hasta que empiezan a doler de verdad, y es entonces cuando uno se da cuenta de lo importante que es contar con especialistas, como el mejor traumatólogo de Bilbao, que entiendan tanto la lesión como el tipo de actividad que hay detrás.

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La montaña castiga… especialmente cuando bajamos
No hace falta meterse en grandes berenjenales para hacerse daño. En el deporte de montaña las articulaciones trabajan desde el primer minuto, pero es en los descensos donde más sufren. Impactos repetidos, apoyos inestables, terreno suelto, cansancio acumulado… todo suma. Y basta un mal gesto o una sobrecarga mal gestionada para que aparezca el dolor en la rodilla o un tobillo empiece a dar guerra.
Muchas veces las lesiones no llegan de golpe. Empiezan como una molestia leve, algo que “no es para tanto”. El problema es que seguimos saliendo, seguimos cargando kilómetros y seguimos bajando fuerte… hasta que la articulación dice basta.

Prevenir lesiones también es parte del juego
Hablar de prevención no es restarle épica a la montaña. Al contrario. Cuidarse es lo que permite seguir saliendo año tras año.
Algunas claves básicas:
- Mantener una buena preparación física, con especial atención al fortalecimiento de piernas y core.
- Trabajar equilibrio y estabilidad, fundamentales para proteger tobillos y rodillas.
- Usar calzado adecuado y bastones en descensos largos.
- Y, sobre todo, saber parar cuando el cuerpo manda señales claras.
La montaña siempre estará ahí. Las articulaciones, si se rompen, no siempre vuelven igual.

Cuando aparece la lesión: no mirar hacia otro lado
Por mucha prevención que hagamos, las lesiones forman parte del deporte. Un resbalón, una torsión inesperada o una sobrecarga acumulada pueden derivar en problemas serios si no se tratan a tiempo.
Aquí es donde solemos equivocarnos más: aguantar, automedicarnos y esperar a que el dolor desaparezca solo. En muchos casos, actuar rápido marca la diferencia entre una recuperación sencilla y un problema que se alarga meses.
Una valoración médica especializada permite decidir si el tratamiento puede ser conservador (reposo, fisioterapia, readaptación) o si la lesión requiere otro tipo de intervención.

Artroscopia: una solución eficaz cuando no queda otra
Hay lesiones articulares que no responden al tratamiento conservador: roturas meniscales, daños en el cartílago, bloqueos articulares o dolores persistentes que no te dejan entrenar ni disfrutar. En estos casos, la cirugía artroscópica se ha convertido en una opción muy eficaz.
Se trata de una técnica mínimamente invasiva que permite tratar muchas lesiones a través de pequeñas incisiones, reduciendo el daño quirúrgico y favoreciendo recuperaciones más rápidas, algo clave para quienes practicamos deporte de montaña.
Eso sí, el éxito depende en gran medida de ponerse en manos de profesionales con experiencia en lesiones deportivas. Centros especializados como Artrosasun apuestan por un diagnóstico preciso y un tratamiento adaptado a cada paciente, con el objetivo final de volver a la actividad con seguridad.
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Pensar a largo plazo para seguir atrochando
En Atrochando siempre lo decimos: la montaña no es una carrera de velocidad. Es una historia larga, hecha de muchas rutas, muchos años y muchas experiencias. Cuidar las articulaciones, prevenir lesiones y tratarlas bien cuando aparecen no es rendirse, es apostar por seguir disfrutando del monte durante mucho tiempo.
Porque no hay cima que compense una rodilla destrozada ni una travesía que merezca la pena si luego no puedes volver a calzarte las botas con ilusión.