Las Leyendas del Aneto

Las leyendas del Aneto

Todos los montañeros que se precien conocen el Aneto, no el caldo, si no el pico. Con sus 3.404 metros, es la cumbre reina del Pirineo, pero aun siendo así, cuesta verlo, siempre hay otro pico delante que no te deja disfrutar de sus vistas, y de ahí: Las leyendas del Aneto.

Pues bien, esto no es casualidad, y si consultas a las personas mayores del valle de Benasque, descubrirás que existe una leyenda que narra la historia de una maldición.

Primera leyenda

Todo ocurrió cuando se apagaron las últimas ascuas del incendio que mató a la diosa Pirine, en ese momento la nieve cubrió todo, y con la llegada de la primavera y el deshielo, se crearon miles de riachuelos, los ríos emergieron y los ibones volvieron a resurgir.

El bosque se llenó de vida, los animales y el equilibro de la naturaleza regresaron, pudiendo volver a disfrutar de las águilas y los quebrantahuesos sobrevolando los riscos, y poco a poco se fue dando paso al valle de Pirineos que conocemos y que tanto nos enamora.

Ante tanta belleza, los gigantes que por aquel entonces moraban escondidos en las montañas, quisieron hacer suyo el valle, por lo que los pueblos griegos que ya se habían asentado en él, decidieron pedir ayuda a los dioses.

Leyenda Aneto
Altar en el Aneto

Los gigantes amontonaban montañas sobre montañas para tratar de alcanzar a los dioses y desalojarlos del Olimpo. Tras de una lucha titánica, los dioses vencieron con la ayuda de Heracles, e hicieron desaparecer a estos terribles gigantes de la tierra, o eso pensaron, ya que algunos como Netú, se escondieron y continuaron viviendo en el valle.

Netú era pastor, y una de las razones por las que quería adueñarse del valle era precisamente, para alimentar a su ganado. Tenía fama de ser malvado y cruel, y disfrutaba haciendo daño. Tanto era así que nadie osaba cruzarse en su camino, y quien lo hacía desaparecía para no volver jamás.

Un día, apareció un peregrino en el valle, nadie sabía quién era, ni donde se dirigía. Sobrevivía de las limosnas y el poco trabajo que le proporcionaban en su camino. Contaba historias maravillosas a niños y mayores, por lo que pronto se ganó el afecto las personas del lugar.

Pasado unos meses, cuando el peregrino decidió continuar su camino, y sabiendo que tendría que cruzar la montaña, atravesando los dominios de Netú, la gente del pueblo trató de persuadirle, pero se limitó a decirlos que no temieran por él, que jamás se había peleado con nadie en su camino.

Montaña Pirineos
Durante la subida

Así que, al día siguiente partió, y cuando ya se encontraba cansado y sin apenas agua divisó un rebaño a lo lejos en el valle, por lo que el peregrino pensó que encontraría pastores a los que pedir agua y comida a cambio de ayudarlos con su trabajo. Allí se dirigió, y al atardecer, cuando alcanzó el valle, se encontró frente a Netú, y su cara de pocos amigos.

En vez de huir, el peregrino se acercó y le pidió un poco de agua para proseguir su camino, pero el gigante, fiel a su mal genio y avaricia se la negó, añadiendo “Suerte que te dejo marchar vivo”.

El peregrino, sorprendido por la poca piedad que el gigante tenía, se dirigió calmadamente hacia él y le dijo “tienes el corazón duro como la piedra, ojalá que todo tú te conviertas en piedra”.

Y en ese momento, el gigante quedó petrificado, y en pocos segundos quedó convertido en una gran roca, convirtiéndose en lo que hoy conocemos como “la Cima del Aneto”.

Otra leyenda nos dice:

Se cuenta que los dioses lanzaron un rayo contra Netú, porque éste asesinó a Atland, un encantador de cumbres y descendiente de los atlantes que sostenían el mundo. El gigante al morir quedó sepultado entre las rocas, dando forma a la cima del Aneto.

El paso de Mahoma y sus leyendas:

Ya que estamos hablando de leyendas, para los que os surja la curiosidad sobre este imponente pico, debéis saber que antes de coronar el Aneto, debemos enfrentarnos al impresionante y estrecho “Paso de Mahoma”. Un imponente tramo de 40 metros de bloques de granito cuyo patio a ambos lados nos genera un vértigo infernal.

leyenda aneto

El nombre de este tramo se lo dio Albert de Franqueville (quién fue uno de los que protagonizó primera ascensión del Aneto en 1842), haciendo alusión a otra leyenda y creencia musulmana.

Se dice que «la entrada al paraíso es tan estrecha como el filo de una cimitarra (sable de hoja curva), sobre la que sólo pasan los justos, y así es como veía Albert este paso, uno de los más temidos para subir a la cumbre, y quizá nuestro particular puente antes de tocar el “cielo del Pirineo”.

Otras Leyendas de la montaña:

Las montañas como territorios inhóspitos que son, acumulan miles de leyendas, todas entretenidas y culturalmente interesantes. Las Leyendas del Aneto son solo un ejemplo, pero en Pirineos podemos destacar, la Formación de los Pirineos, o la leyenda de Rolando y su Brecha. En la zona central de la península, destaca la leyenda de la Formación de la Pedriza, o del cordal de la Mujer Muerta, entre otras muchas.

Si conoces alguna otra leyenda de montaña, no dudes en comentarlo.

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